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Este no es el fin de la historia.

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 Ayer fue mi ultimo dia en Haiti. No se imaginan lo dificil que es para mi escribir hoy. Ayer no pude. Puedo comenzar diciendo que tengo que volver a Haiti. Mi corazon se rompio en el momento en que el avion despego de la pista y vi como Haiti se quedaba atras. Vi a Wideline, a Charles, a Simone, a Constantine, a Pierre, y muchos mas rostros de bebes, ninos y ninas, hombres, mujeres, abuelos y abuelas. No pude contener las lagrimas. El dolor estaba ahi en mi corazon y no pude hacer mas que orar. Vi la Clinica en la que trabajan Aubree y Kacie con la Dra Edmond. Vi la pequena farmacia con la que logramos mejorar la calidad de vida de los habitantes de Chambrun y sus alrededores Vi la escuela en la que ninos de Chambrun reciben educacion y ademas 1 comida diaria. Vi el hospital, que aunque esta en construccion, ya deja ver la gran bendicion que sera para cientos de haitianos. Tambien vi el orfanato, que al abrir sus nuevas puertas, recibira 50 ninos y ninas necesit...

hay esperanza, incluso en Haití.

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Ayer fue nuestro último día de trabajo. Desde que comenzó el día estábamos tristes, nadie quería pensar en que hoy regresamos a casa. Al llevar a "Tent City" (Ciudad de carpas), vi muchas casitas de madera, construidas por ONGs, gente viviendo en ellas con su patio y sembrando maiz y otras cosas, en medio de tantas emociones fuertes, es agradable ver que hay esperanza, incluso en Haití. Al llegar a la carpa/clínica (:)), había mucha, muchísima gente alrededor, e incluso mucha gente adentro de la carpa!! eso nos asustó, si en algún momento ellos llegaban a enojarse, no teníamos a dónde ir. Pero realmente las personas fueron muy pacientes y colaboradoras. Atendimos mucha gente, pensamos que no íbamos a terminar nunca!, pero vimos los que más pudimos. Al primer momento en la carpa vi una pequeña bebé en los brazos de su madre, me pareció que estaba muy delgada, y muy débil, pero estaba despierta y su madre la amamantaba. La Doctora Deanna (Doktor Di) revisó la niña y estab...

Bebés de Chocolate y dos corazones rotos.

Hoy me di gusto atendiendo mis pacientes favoritos: niños y bebés. Todos sonrientes, a pesar de estar enfermos, con hambre, descalzos, el brillo de sus ojos es imposible de ignorar, es cautivante. Las madres de estos niños que atendí, llenas de amor, con manos vacías, sin poder darles agua ni alimentos tanto como ellas quisieran, pero cada bocado que ellas pueden recibir, se lo dan a sus hijos, los protegen del viento y del sol, los visten lo mejor que pueden para ir a visitar al doctor. Hoy las lágrimas fueron más fuertes que yo, otra vez. Estábamos atendiendo los últimos pacientes, yo estaba cansada, me dolía la cabeza por tanto inglés y el esfuerzo continuo de aprender créole, además vimos muchísimos pacientes hoy, muchos más que ayer. Charles (se pronuncia Sharlé) es una mujer de 50 años que al preguntarle cuál era su problema, dijo que solamente se sentía débil y no tenía hambre. Luego nos dijo (al intérprete, y a mí) que 4 de sus hijos habían muerto en el terremoto el año pa...

Tanto por hacer. Tanto para dar.

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Hoy fue bastante difícil empezar este blog. Las emociones se mezclan y me confunden. Una bebé de 2 años con 4 abcesos en su rostro. Drenamos uno con una aguja, le pusimos una curita de hello kitty y le dimos una chupeta. Un abuelo de 57 años con problemas para orinar y ahogo. Le dimos inhaladores, aspirina y le pedimos que fuera a la clínica de Chambrún para que con una sonda revisaran sus vías urinarias. A pesar de su dolor sonreía y me enseñaba créole mientas esperaba sus medicinas. Muchas sonrisas y "mercí" (gracias) Una abuela de 60años aprox, deshidratada, sólo piel y huesos, la cuidamos mientas estuvimos allí, acostada en el suelo, sobre una sábana, limpiábamos el polvo que se acumulaba sobre su piel, le dimos líquidos intravenosos, barras de granola, suero rico en potasio, controlamos su tensión arterial y su pulso frecuentemente. Cuando finalmente se fue, se despidió con abrazos y besos para quienes la cuidaron. Una débil pero dulce sonrisa, muchos "mercí...

Como CocaCola en el desierto.

Esta noche tuvimos una reunión especial. El grupo con el que estoy es de la iglesia "Grace Community Church". Uno de los miembros del equipo, Adam, vino a Haití el mismo día en que su tía falleció. Ella fue más que una madre para él, lo cuidó y lo defendió, peleó por su bienestar durante su infancia. Luego estos últimos años peleó por su vida contra el cáncer. Adam perdió al ser que más amaba, pero por ella, en su honor, vino a Haití a servir y a bendecir a otros. Desde que llegamos a PortoPrens (Puerto Principe) hemos estado juntos como equipo casi todo el tiempo, el único tiempo de privacidad es en el baño, dormimos en un cuarto grande para mujeres y un cuarto grande para hombres, comemos juntos, trabajamos juntos, jugamos juntos (hoy jugamos fútbol-soccer para los gringos :)). Adam no ha tenido tiempo ni lugar para llorar la muerte de Sharon, ha tenido que posponer su duelo por estar aquí en Haití. Así que los líderes de nuestro equipo decidieron dedicar la reunión ...

Tres idiomas. Un solo Dios.

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Hoy fuimos a la iglesia. La chapelle d'adoration Nehemie.Es la iglesia a la que asiste la mayoría de los haitianos que viven en Chambrún. Fue una experiencia inolvidable. Alabar a Dios en español, en inglés y en "piti" creole que entendía. No puedo imaginar cómo será en el cielo. Además pude seguir practicando y aprendiendo más creole con los niños.

Más sol, menos brisa.

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Hoy volvimos a la misma comunidad de ayer. Nicki, el intérprete, al momento de subirse al bus, vino directamente hacia mí y me entregó el diccionario que me había prometido. Un diccionario "créole-inglés-francés". La emoción fue tan grande, casi lloro, pero pude contenerme. Es increíble ver cómo los intérpretes haitianos se alegran por mi interés por el créole,especialmente porque soy latina, están acostumbrados a ver americanos (blonds-blanc), pero al verme piensan que soy americana, pero luego notan que soy latina, y se alegran al saber que soy colombiana (creo que soy la primera colombiana aquí con Nehemiah Vision Ministries), y me dicen: "Oh! Bél kolombyen!".  Todos me han enseñado mucho o poco, los intérpretes, las mujeres, los niños, los americanos que viven aquí, me animan y me felicitan por lo que logro pronunciar correctamente. Hoy atendimos a un muchacho de 26 años, Jean, y les voy a pedir que oren por el. Se quejó de dolor abdominal, diarrea y fie...